La proliferación de empresas zombis: ¿cuáles son los riesgos para la economía?


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Todos sabemos lo que es un zombi por las películas de terror. Pero desde hace algún tiempo, este término se aplica en el ámbito de la economía para designar a determinadas empresas. ¿Qué es una empresa zombi? ¿Cuál es su impacto en la economía? Estas son las preguntas que le darán una idea más o menos clara de las empresas zombis.

¿Qué es una empresa zombi?

El término zombi en la economía designa a todas las empresas que no tienen capacidad de autofinanciación. Así pues, las empresas zombis son empresas que no pueden reactivar eficazmente sus propias actividades económicas. El resultado de su ejercicio fiscal no les permite cubrir todos los pagos de su deuda. Así que, para sobrevivir, la única solución que tienen es recurrir a las instituciones financieras para obtener préstamos. Al adoptar este método cada vez, acumulan muchas deudas que se vuelven pesadas.

¿Por qué proliferan las empresas zombis?

Con demasiadas deudas que manejar, se supone que deben desaparecer. Sin embargo, no están desapareciendo, sino que proliferan porque se benefician del apoyo de algunos elementos externos. De hecho, en los últimos años, el primer factor que explica la proliferación de empresas zombis es la baja tasa del Banco Central Europeo. El bajo tipo de interés de este banco ha permitido a algunas empresas sobrevivir con un menor coste de la deuda. Hoy en día, estas empresas representan al menos el 15% de las empresas europeas, frente al 4% de hace unos 25 años, una verdadera proliferación. Con la crisis sanitaria que atraviesa el mundo, este fenómeno se ha visto reforzado por las ayudas públicas concedidas por el Estado.

¿Cuál es el impacto de las empresas zombis en la economía?

Las empresas zombis se caracterizan por un número limitado de contrataciones. Así, con esta plantilla reducida, difícilmente consiguen un crecimiento pleno. Las innovaciones y las inversiones productivas son casi inexistentes. Su supervivencia depende del crecimiento de las empresas productivas. Al penalizar a las empresas viables, impide la llegada de posibles inversores congestionando el mercado, lo que supone un verdadero freno al desarrollo económico.